sábado, 20 de octubre de 2012

LOS GRIEGOS Y EL DESNUDO


Cuando nos ponemos a pensar como seria la Grecia de la antigüedad a nuestra mente acuden escenas estudiadas o vistas en películas y series de televisión, donde se mezclan los hombres musculosos medio desnudos, calles de bellos mármoles y ciudades con un sin fin de filósofos, los que nos permite dilucidar que los griegos eran seres de gran perfección física, intelectual e incluso moral, por lo que casi nadie prestaba atención a la faceta sexual de su cultura, tildada sobre todo en el siglo XIX como algo bestial e incivilizado.

Las esculturas de hombres y mujeres desnudos se veían como estudios del cuerpo humano y para un goce estético lejos de cualquier consideración carnal.
A lo largo del siglo XX, sobre todo a partir de la segunda mitad de la centuria, las ciencias históricas sacudieron los marmóreos pilares de los helenos y estos tuvieron que bajarse del pedestal en el que, por error, se les había encumbrado.

La rica y variada concepción mítica del mundo y sus poderes, eso que normalmente conocemos como “mitología griega”, está plagada de menciones sexuales. De hecho el impulso hacia lo carnal es un auténtico motor en estas historias. El deseo de Paris por Helena, la pasión de Pasifae por el toro de Creta, los continuos amores de Zeus con mortales y diosas –Dánae, Sémele, Leto, Maya, Hera, Metis, Démeter, Deyanira, etc.–, la fascinación de algunas diosas por pastores y héroes o el apetito de las ninfas –que generó el término “ninfomanía”– jalonan la literatura de esta clase. Curiosamente también se relatan la castidad de importantes dioses: Hestia, Artemisa y Atenea, que castigaban severamente cualquier insinuación de su sexualidad. La plasmación de algunos mitos encontraba su marco material gracias a la enorme destreza que poseían los helenos.

Así nos legaron objetos tan curiosos como las hermas, estelas con cabeza humana, de varón barbado representando a Hermes, que mostraban un pene erecto con sus testículos. También sabemos que durante ciertas festividades a Dionisos se realizaba una procesión del “falo sagrado”, con ejemplos pétreos que han perdurado hasta nuestros días. El mismo dios del vino, fomentaba los estados alterados de la sexualidad, rodeado de sus sátiros y sus sacerdotisas danzantes y ebrias. También esta figura de la sexualidad tenía su encarnación divina, tanto en Afrodita como en Eros, dioses del amor en sus diferentes manifestaciones.
Pero también existían dos grandes potencias que perfilaban más este cúmulo de sentimientos: Pothos, la Pasión e Hímeros, el Deseo.
Por supuesto la prostitución estuvo muy presente en el mundo heleno, siendo una forma de vida criticada pero existente.
Al desnudo griego,estamos muy acostumbrados a verlo en museos y libros de arte, por lo que no solemos reparar en su significado. Evidentemente el hombre despojado de cualquier ropajetenía un sentido heroico y divino, pues solamente los seres superiores podían mostrar la belleza y perfección de sus cuerpos, que no se doblegaban al frío, el cansancio o cualquier otro mal.

Pero la desnudez también atraía al deseo, que se dejaba sentir especialmente en los gimnasios. Estos lugares, auténticas instituciones educativas básicas para cualquier ciudadano heleno, estaban especialmente vigiladas en el sentido sexual, prohibiéndose la entrada a los efebos u hombres jóvenes hasta su llegada a la madurez. Dado que no existía ropa deportiva el ejercicio debía hacerse desnudo. La visión constante de cuerpos ejercitándose y los baños entre compañeros despertaban el deseo homosexual de muchos jóvenes. Pero como en la mentalidad griega el autocontrol no llegaba hasta la edad adulta no se podían permitir unas conductas que eran capaces de degenerar en vicio.


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