jueves, 19 de marzo de 2009

EL TORREON DEL MONJE




Con la magia de internet que nos permite desplazarnos sin cesar pero comodamente instalados en nuestros hogares, nos vamos de mi querida Estambul en busca de una leyenda que envuelve a un sitio en particular: un torreon con algo de fortaleza medieval y algo de campanario jesuítico con el infaltable e indispensable heroe para toda historia en la cual hay amores, combates y celos.
Donde esta ese torreon?...en la bonita ciudad costera de Mar del Plata en la Republica Argentina.

Pero...vamos al principio...Era lógico que a los emprendedores pioneros que iban haciendo de Mar del Plata una futura maravilla se les ocurriera aprovechar ese favorecido paraje para construir en él algo que llamara la atención del visitante y lo obligara a detenerse allí un segundo. No se les ocurria que mnumento hacer hasta que la casualidad llenó ese desesperante vacio.
Los trabajadores que cavaban sobre las rocas al golpear el granito, escucharon un ruido retumbante, extraño. No se había logrado aún eliminar la mitad de la roca necesaria a la nivelación del terreno cuando uno de los italianos que manejaba con mayor brío la pica detuvo su labor. Había dado de pronto, entre los intersticios de dos bloques de piedra, con algo que parecia un cofre. Al día siguiente se encontraba el curioso hallazgo en poder del arquitecto y del grupo pionero interesado en la construcción. Se procedió a abrirlo. El vetusto cofre contenía un plano, un manuscrito y cincuenta monedas antiguas. Sobre el plano se veía trazado el dibujo de una torre, mitad fortaleza, mitad campanario y luego la firma del autor: Fray Ernesto Tornero, de la Orden religiosa de los Calvos. El manuscrito, de hasta cien páginas, ostentaba en grandes caracteres el título siguiente: El torreon del Monje. Al título seguía un subtítulo: Historia de la cristiana Mariña, del cacique Rucamará y del lego soldado Alvar Rodríguez, escrita por el cronista Antonio de Santillán, 1695.
Finalmente las monedas eran de oro y llevaban las efigies respectivas de un Carlos y de dos Felipes. Se explicará el lector la emoción que esto produjo. Por de pronto el problema de la arquitectura de la torre quedaba resuelto: copiar pura y simplemente el curioso plano de Fray Ernesto Tornero, pues en líneas generales realizaba el proposito perseguido.




CUENTA LA LEYENDA... Hacia fines del siglo XVII, vivía en el Torreón el soldado Alvar Rodríguez, entregado a la meditación y a la ciencia de los astros; éste protegía la fortaleza y mantenía relaciones amistosas con los indígenas que provenían de la vecina Reducción del Lago (Sierra de los Padres).
Así conoció a Mariña, una hermosa india que se dedicaba a la enseñanza de la música, fueron frecuentándose, y se enamoraron apasionadamente.

Al enterarse, el Cacique Rucamará, que también pretendía a Mariña, decide asaltar la fortaleza y apoderarse a la fuerza de la hermosa india. Su asonada tiene éxito y se atrinchera en el Torreón.

Mientras tanto, el soldado se escabulle para volver con sus fuerzas amigas.Tras varios asaltos fallidos de las fuerzas realistas, Alvar Rodríguez, recurre entonces a una joven india llamada Nalcú, que había sido desplazada por el Cacique y estaba dispuesta a traicionarlo.Una noche Nalcú deposita un poderoso narcótico en la comida de Mariña. Rucamará al verla tan mal, ordena una ceremonia de exorcismo.

Al soldado aprovecha el rito para interrumpir con sus fuerzas en el Torreón: durante la refriega, el Cacique toma a Mariña y se escapa a caballo.
Alvar Rodríguez tras una persecución logra acorralar a Rucamará y éste al verse cercado se arroja al mar llevando consigo a Mariña.

El soldado desconsolado, regresa al Torreón donde tras convertirse en monje, vivió encerrado por el resto de sus días llorando a su amada.
En ciertas noches de quietud, se escuchan desde lo alto de la torre voces de dolor y llanto entrecortado y las figuras de una hermosa india, y un monje se dejan ver con fulgores de estrellas...

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